| 14/OCT/
07
SE
BUSCA LÍDER DE ADORACIÓN.

Por
Gordon MacDonald
Todos concordamos en que el ministerio de alabanza
y adoración es un factor muy importante en
los servicios de nuestras iglesias. Pero, ¿nuestros
líderes de adoración saben realmente
la responsabilidad que tienen en sus manos? El pastor
Gordon MacDonald comparte varias sugerencias que lo
pueden ayudar a descubrir a un verdadero líder
de adoración dentro de su iglesia.
Las características esenciales de esta difícil
función
Un amigo forma parte de un comité que está
buscando un líder de adoración a tiempo
completo. Hasta el momento, han examinado más
de cien nombres. ¿Exigentes? Sí, pero
el comité tiene que satisfacer a cinco generaciones
culturalmente definidas que asisten a la mayoría
de las iglesias de hoy en día. Cada generación
tiene su propio gusto de adoración, y cada
una piensa que las otras cuatro están un poco
fuera de lugar. Por eso, la búsqueda es bastante
difícil.
Cómo llegamos hasta este punto
Hace cincuenta años, hubieran buscado a un
líder de cánticos que motivara a las
personas a cantar tres coros evangelizadores, que
dirigiera una oración, que cantara un solo
y que, en el momento oportuno, dirigiera la atención
hacia el predicador. De todas formas, en las iglesias
de ese entonces no existían los sistemas de
sonido, ni los juegos de luces, ni se proyectaba las
letras de las canciones en pantallas, ni tampoco había
tambores. Bajo esas condiciones, ¡«Grata
Certeza; ¡Soy de Jesús!» nunca
antes había sonado tan bien!
Hace cuarenta años, los líderes de alabanza
se transformaron en directores de coro, a quienes
se les pagaba (esto provocó que algunos hermanos
fueran sermoneados) para reclutar a un coro que cantara
himnos. A la mayoría de las personas les gustó
este medio y no se dieron cuenta de que nosotros,
los adoradores principiantes que estabamos en las
bancas, cada vez cantábamos menos.
Hace treinta años, aparecieron los ministros
de música a tiempo completo. Abogaron por los
programas musicales: coros múltiples, cantatas,
conciertos, y obras musicales muy elaboradas con orquestas
(e incluso animales vivos para el servicio de Navidad).
Muchos de nosotros pensamos que este desarrollo era
algo de alta calidad. No obstante, la verdad es que
nosotros, la gente de las bancas, adorábamos
menos y nos entreteníamos más. Palmear
(hacerlo o no hacerlo) se convirtió en un problema
serio para las juntas de ancianos. El músico
cristiano profesional debutó y nació
una fabrica de estrellas.
En los últimos veinte años, observamos
el advenimiento de los líderes y grupos de
adoración. Cada miembro del grupo estaba armado
con un micrófono y el grupo, por lo general,
estaba conformado por gente joven, sincera, entusiasta,
y a menudo muy talentosa. Se reemplazaron los órganos
por teclados electrónicos, baterías,
bajos; además, todos aprendimos a palmear (en
los tiempos 2 y 4, creo). Abandonamos los himnarios
y las iglesias instalaron proyectores de vídeo
y programas de PowerPoint. Los amplificadores de sonido
eran más grandes que nuestras cocheras; los
juegos de luces programables despertaron los sentidos;
y el humo artificial simulaba el Getsemaní.
Adorábamos. Pero a veces sacrificábamos
la experiencia de adoración por… bueno,
por la experiencia en sí.
Lo positivo y lo negativo
Mi opinión: Para muchos jóvenes que
están decidiendo asistir a una iglesia, los
líderes de adoración son factores mucho
más importantes que los predicadores. Una predicación
mediocre podría tolerarse, pero un líder
de adoración inepto puede hundir las cosas
muy rápido. Hoy en día, los líderes
de adoración son los que más definen
la cultura de una iglesia si los comparamos con otros
miembros del cuerpo. Esta es mi opinión, no
mi deseo.
Los aspectos positivos de los líderes de adoración:
Animan nuestros sentimientos y deseos para hacernos
sentirnos gozosos; hay menos espectáculos musicales
(ya no más los ministros de música)
y más cánticos de congregación
(más líderes de adoradores). Además,
se dan cuenta de que la gente necesita pasar más
tiempo amando a Dios a través de la expresión
personal y colectiva. Un buen líder de adoración
es un precioso regalo.
Los aspectos no tan positivos: Algunos líderes
de adoración no desisten de una canción
tan fácilmente y la repiten, y la repiten,
y la repiten. Además, parece que muchos no
están conscientes de que para la mitad de la
congregación el estar de pie por mucho tiempo
puede causar dolor físico (los pisos que tienen
cierto declive lastiman las caderas, rodillas y pies,
mientras que los escenarios son planos). ¡Ah!
y muchos de los líderes de adoración
no parecen saber que la adoración abarca más
allá de la música. Reflexiones, oraciones
susceptibles, lecturas estimulantes y liturgias conmovedoras
para el alma también forman parte del menú.
Cómo reconocer a un buen líder
Ahora usted puede entender por qué mi amigo
y su comité de búsqueda tienen en sus
manos una difícil responsabilidad. Si me pidieran
que los aconsejara, les diría que tuvieran
en cuenta los siguientes aspectos en su búsqueda
de un nuevo líder de adoración:
1. La forma en que el líder de adoración
ora en público.
¿Las oraciones del líder se caracterizan
por una reverencia profunda? ¿Reflejan que
el líder está consciente de que las
distintas etapas de la vida adulta tienen diferentes
y nuevos problemas y preocupaciones que necesitan
intercesión? Algunas personas jóvenes
saben esto, otras no. ¿El propósito
de sus oraciones es para alcanzar algo o solo para
hacer una transición sutil entre las canciones?
2. El respeto que le confiere a la lectura pública
de las Escrituras.
Las personas necesitan escuchar la Palabra y que este
tiempo sea de igual calidad que el tiempo de un buen
solista.
3. Las canciones que el líder de adoración
escoge.
Estas canciones deberían poder cantarse (para
que podamos tararearlas durante el trabajo; o cantarlas
si vamos a la cárcel, como lo hicieron Pablo
y Silas). Realistas (que no sea jerga, es decir, palabras
que nunca usamos fuera de la iglesia). Honestas (para
no prometerle a Dios cosas que realmente no tenemos
la intención de ser o hacer). Amplias (que
representen las tradiciones musicales de los últimos
siglos; por ejemplo, himnos viejos ejecutados con
nuevos instrumentos). La música de adoración
que nos marca es oportuna para estos días pero,
al mismo tiempo, es infinita.
4. La forma en que usa el silencio colectivo y estimula
una reflexión histórica.
No toda la adoración se hace al ritmo de un
tambor. Necesitamos expresiones que lleguen a todos
los sentidos; además, necesitamos conectarnos
con las antiguas manifestaciones de nuestra fe. Fíjese
como se siente el líder de adoración
con respecto a las grandiosas tradiciones históricas
del credo, la liturgia y símbolo sacramental
que nos recuerdan que ha habido hermanos que adoraron
por siglos mucho antes de que nosotros lo hiciéramos.
5. La forma en que el líder de adoración
prepara el ambiente para que el sermón llegue
al corazón y la mente.
¿Están los adoradores preparados emocional
y teológicamente para ser animados, desafiados
o reprendidos? He intentado pensar en la experiencia
de adoración más extraordinaria que
he vivido. Creo que ocurrió en 1976 justo después
de recibir el año nuevo en una convención
de misiones. No había ningún líder
de adoración. Ni siquiera un predicador (lo
cual me sorprende).
La convención concluyó con un servicio
de comunión. Después de la bendición,
17000 estudiantes se dirigieron hacia las salidas
y hacia sus autobuses para regresar a casa. Alguien
en la multitud —no un líder de adoración,
sino un adorador— empezó a cantar «Canta
aleluya al Señor». Es el coro en donde
los hombres cantan una oración y las mujeres
repiten la oración como si fuera el eco de
la primera.
¡Diecisiete mil personas detuvieron sus autos
y cantaron! Y cantaron, y cantaron, y cantaron. La
cantamos una y otra vez, sin líderes ni músicos.
Nadie quería irse de ese lugar santo, ni abandonar
los recuerdos de las horas sagradas, ni alejarse de
la presencia especial de Dios. Así que nos
quedamos cantando.
Mi hija, Kristy, en ese entonces tenía nueve
años y estaba conmigo. Ella sintió el
carisma del momento, tomó mi mano y me dijo:
«Papi, así es como va a ser el cielo».
Creo que ella estaba en lo correcto. Quiero decirle
a mi amigo que encuentre un líder de adoración
que pueda hacer que este tipo de momentos sean más
frecuentes.
Gordon MacDonald es editor adjunto de Leadership.
Este artículo se publicó por primera
vez en Leadership Journal, usado con permiso. Título
del original: To Find a Worship Leader Copyright ©
2002 por el autor o por Christianity Today International/Leadership
Journal. Primavera 2002, Vol. XXIV, No. 2, Página
83. Traducido y adaptado por DesarrolloCristiano.com,
todos los derechos reservados.
|