Cuchillo Parado, Chih.- Doña Lupita Villa Quezada hija del Centauro del Norte acudió a Cuchillo Parado al 98 aniversario del levantamiento armado en ese poblado. La señora Villa Quezada dijo a esta redacción haber nacido un 12 de Diciembre de 1915 en la ciudad de Parral Chih., y ser hija del General Francisco Villa y de la señora Aurelia Severiana Quezada Romero quien nació en Nonoava, Chih. Doña Lupita cuenta que para ella el general fue un hombre cariñoso recuerda una anécdota que un día su padre estaba leyendo y siendo ella aun muy pequeña llegó y le pregunto qué, que veía con esos ojos, el general no le hizo caso y la pequeña opto por darle un golpe y le dijo: ¿Qué pasa manzanita? Y ella le contestó: ¿te pregunte qué, que estás viendo con esos ojos? Y mi papá de una manera muy tierna voltio y me dijo: ¿ves tú con los tuyos?
Doña Lupita abundó en sus anécdotas dice que recuerda en una ocasión cuando el general una bala perdida le pegó en una pierna y se vio muy malo por la herida y que casi la pierna se le gangrena. Dice que sus compañeros de lucha lo llevaron a unas cuevas y trataron de curarlo mediante hierbas que hirvieron para limpiarle la herida, después buscaron un medico al cual le advirtieron que si no curaba al general lo iban a matar. Así transcurrió el tiempo y el general continuaba enfermo que casi se gangrena y un día se arrastró como pudo hasta la silla de su caballo para tomar su pistola y suicidarse. Cuando estaba a punto de dispararse cuenta doña Lupita que se le apareció su madre al general y le dijo: “Doroteo, Doroteo” ¿Qué vas a hacer? Pídele al niño de Atocha que te sane. Dice doña Lupita que cuando sus compañeros ya venían de regreso para traerle al médico nuevamente ya su padre estaba sano y el general les comentó que hasta donde él estaba llegó un niño que comenzó a sobarle su pierna y como arte de magia el sano (milagro).
Doña Lupita dice que después de haber sanado el general se fue a Zacatecas para librar la cruenta batalla de la histórica toma de Zacatecas. La señora Villa dice que gracias a la revolución hoy tenemos escuelas, hospitales, se dio el reparto de la tierra y sobre todo recalca ella que gracias al movimiento armado, hoy los niños de México pueden ir a una escuela, estudiar y prepararse. Para ella es fundamental la educación en el país. Doña Lupita cuenta entre otras cosas que en una ocasión su papá estuvo preso en la ciudad de México de donde obtuvo posteriormente su libertad. Finalmente la señora doña Lupita Villa Quezada dice que tiene muy bonitos recuerdos de su padre, que ella no olvida cuando llegaban a visitarlo a su casa y ella se metía debajo de la mesa para escuchar todo lo que platicaban. Agrega doña Lupita que años atrás ella conservaba muchos apuntes en cuadernos acerca de la vida de su padre, pero a sus 93 años no sabe a estas alturas esos cuadernos donde quedaron, si están en algún museo o se perdieron.